miércoles, 20 de mayo de 2009

Vuelvan !


2 de abril de 1819, Apure, Venezuela. 150 “pata en el suelo” a caballo, 1.000 soldados artillados. 150 lanzas coloradas, 1.000 almas con miedo disfrazado de despotismo. Un Centauro mentado José Antonio y un General bautizado como Pablo Morillo y Morillo, Conde de Cartagena y Marqués de La Puerta. A leguas una batalla desigual. En la lógica un revés patriota. En la realidad, una maniobra digna del ejército de Magno. Páez y sus lanceros a toda rienda cruzan el Arauca y Morillo los recibe con plomo y pólvora. En un semicírculo, los españoles confiados adelantan dos batallones para impedir la retirada de tan audaz, pero precario enemigo; pero al retirarse lo suficiente, el perseguido ahora persigue tras el grito eterno: Vuelvan Carajo ! Como un gran dragón de barro, corazón y fuego, 150 llaneros se convierten en millones de libertadores de un pueblo. Los realistas huyen y entre ellos se disparan y se traicionan. 2 cayeron de nuestro lado y 6 sangraron, pero vivieron. 400 del lado opresor no volvieron a ver al sol colgado en el cielo.

Bolívar le dijo a Páez y a sus lanceros: "Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que pueda celebrar la historia militar de las naciones. Lo que habéis hecho no es más que un preludio. Contad con la victoria que lleváis en las puntas de vuestras lanzas y de vuestras bayonetas". A los de Morillo le dieron cruz y sepultura; a los de Páez, la Cruz de los Libertadores y la gloria que no caduca.

Ese fue El Catire, el Centauro, el León de Payara, La Lanza del Mundo y, últimamente, según el prócer actual, el tirano, el traidor, el usurpador. La historia es como se cuenta, lamentablemente no como es. Páez vería el peligro de un dictador en Simón o, simplemente, una oportunidad para no ser el segundón? Verá este pueblo de hoy que los héroes se equivocan y que el ayer no puede congelar el ahora?

Las mayorías no siempre ganan, en especial cuando comprometen el porvenir de los que no han nacido. Esta es una irresponsabilidad épica del ser humano; no pensar en lo que será. Volvamos hechos centauros los que -según encuestas- somos menos, pero pensamos y derrotemos de una vez por todas a los que son más, que sin pensar, creen que comerán más resucitando a Marx.

De hacerlo, el General Bolívar nos diría como en aquel entonces en su proclama: " Ciento cincuenta hombres, mejor diré ciento cincuenta héroes, guiados por el impertérrito general Páez, de propósito deliberado han atacado de frente a todo el ejército español de Morillo. Artillería, infantería, caballería, nada ha bastado al enemigo para defenderse de los ciento cincuenta guerreros del intrepidísimo Páez. Las columnas de caballería han sucumbido al golpe de nuestras lanzas; la infantería ha buscado un asilo en el bosque; los fuegos de sus cañones han cesado delante de los pechos de nuestros caballos... "

3 comentarios:

Manela dijo...

Que bueno!!!

Francis dijo...

Excelente Alejandro!

Eneida Bravo dijo...

Muy apropiado....muy bueno...me encanto!!!